Me paro en frente de una boutique completamente solo, llevo un gajo de billetes en el bolsillo derecho de mi jersey que tomé por afán y recuerdo haber tras tratado n arduo día de trabajo, soy hombre sí elegante según lo parezco porque siempre uso abrigos finos y aquel lugar me recuerda mucho a mi esposa, la misma que se me viene a la cabeza al ver los maniquíes en uno de los escaparates principales.
¡Me haces mucha falta Marianne!
El caso es que sigo parado en frente con la idea tonta de creer que un hombre no se para en frente de una boutique a mirar los escaparates, busco un detalle para mi esposa, ¡Eso Es! pero si al menos tuviera una todo tendría un sentido para cualquiera, por desgracia Marianne Ya no está y es ahora que me acostumbro a deambular solo por el boulevard the St Louis a tan solo unas cuadras del edificio donde vivia con mi esposa.
Pero seguro os estoy aburriendo con esta ridícula perorata, Estoy aquí porque busco una mujer como ella, aunque suene extraño, fue de esta forma como la conocí y supongo que estaréis pensando que es ridículo buscar a alguien en el mundo en reemplazo de otra peersona, mis amigos dicen que debo olvidar a Marianne, que es mejor creer que ya todo pasó y ahora debo hacer mi vida de nuevo, y cuando esto ocurra seguro encontraré alguien que a no sea Marianne, todo quizá vuelva a comenzar, pero con todo el cariño que les tengo a mis amigos creo que ya soy algo viejo para que ello suceda.
Estaba por ir a tomar un café en un lugar donde la gente no solo aprovecha las tardes después del almuerzo para ello sino para disparsarse y conocer gente nueva.
Os ruego que cualquiera que lea estas letras me diga si me recomienda entrar ¿qué opinais?
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